Primeras investigaciones con anestesia rectal
Parece que esta nueva vía de administración
es muy segura
Aunque los narcóticos por inhalación y la anestesia local consiguen, hasta cierto punto, satisfacer las aspiraciones de los cirujanos, no dejan de ofrecer inconvenientes y hasta peligros con su empleo. Esto hace que surjan tendencias que buscan una mayor inocuidad.
Actualmente se ha dado a conocer un nuevo narcótico, descubierto por
Willstaeter y Duisberg, y cuyas propiedades han sido determinadas por F. Eichhottz.
La absorción del nuevo producto se realiza más rápidamente
que la del medio en la que está disuelta, fenómeno que dura hasta
el momento en que la concentración de la solución ha alcanzado
un valor de 1,5%. De aquí en adelante, el anestésico y el agua
penetran con la misma velocidad a través de la mucosa intestinal. Durante
la narcosis se encuentra el anestésico en la sangre en una concentración
de 6 a 9 miligramos por cien.
Su acción sobre los organismos vivos es la de un hipnótico a pequeñas
dosis; narcótico a dosis más elevadas. El efecto hipnótico
es debido probablemente al grupo etílico y a los tres átomos de
bromo, y su afinidad por el sistema nervioso depende de su solubilidad en los
lipoides. Tiene una afinidad especial sobre el cerebro, sobre el bulbo, exceptuando
el centro respiratorio, y pequeña también sobre los centros de
tonicidad muscular.
Antes de su uso el paciente debe ser sometido a una limpieza intestinal. Con
o sin inyección previa de narcofina escopolamina, y con un irrigador
común o empleando tubos irrigadores de construcción especial,
se introduce en el recto la solución a la temperatura del cuerpo, con
la menor presión posible y con un tiempo mínimo de 5 minutos.
El enfermo se acostará para ello sobre el costado, y se le colocará
la sonda rectal que ha de mantenerse durante la operación. Se esperan
de 20 a 30 minutos, tras los cuales el paciente entra en sueño y se está
en condiciones de empezar la operación.
El sueño de la narcosis por este preparado es completamente tranquilo.
El enfermo se adormece mientras habla, sin ninguna excitación previa.
Unicamente se han descrito casos de excitación en algunos basedowianos.
No se presentan vómitos, sino una sensación de cansancio, seguida
de borrachera y de un agradable estado crepuscular. Los reflejos corneal y conjuntival
desaparecen pronto. Las pupilas se estrechan, la tensión de los músculos
de la pared abdominal desaparece tarde y, la mayoría de las veces, es
incompleta.
Al principio de la operación el paciente presenta una coloración
rojiza de la cara, debida a la vasodilatación. La duración de
la narcosis es muy variable, depende sobre todo de la cantidad administrada,
pero también está en relación con la edad y el estado del
paciente, en tanto que estas circunstancias modifican la capacidad de absorción
de la mucosa intestinal. El término medio de duración es de unas
dos horas, aunque algunas veces puede durar hasta cinco.
Tras la narcosis el paciente despierta algo para volver a caer en un sueño
posterior que presenta una duración variable y durante el cual es necesaria
la presencia de una persona que pueda tratar las complicaciones susceptibles
de presentarse. La más frecuente es la asfixia ocasionada por la retropulsión
del maxilar inferior y obturación de las vías respiratorias.
Generalmente, la vigilia aparece en medio de un favorable estado general, sin
dolor de cabeza, sin vómitos y sin secreción anormal de saliva.
Es notable una amnesia retrógrada que alcanza hasta el momento de la
administración del narcótico, por lo cual el enfermo nada recuerda
de las maniobras realizadas para calmar su estado de excitación.
Notables cirujanos han probado el método de anestesia rectal, concluyendo que las características del sueño que por este medio se consiguen son tan agradables y el enfermo duerme con tal placidez que vale la pena continuar las investigaciones, y que si se consiguiese, mediante un detenido estudio de la acción fisiopatológica del fármaco, llegar a dominar de un modo decisivo la técnica de su administración, habría adquirido la cirugía un precioso método auxiliar.
| Frederick Gowland Hopkins y Christiaan Eijkman | |||||
Frederick Gowland Hopkins nació en Eastbourne (Gran Bretaña)
en 1861. Sus primeras inquietudes se manifestaron en el campo de la química
analítica, por lo que comenzó sus estudios de Medicina con
una edad avanzada. Una vez terminados sus estudios, Hopkins impartió
clases sobre Fisiología Química en la Universidad de Cambridge,
convirtiéndose en el primer catedrático de Bioquímica
de esta universidad inglesa.
Christiaan Eijkman
Christiaan Eijkman nació en la ciudad holandesa de Ninjkerk en
1858. Sus estudios los tuvo que realizar en la Universidad de Zaandam,
en la cual obtuvo la licenciatura y el doctorado. Durante varios años
desarrolló su actividad laboral en las colonias holandesas, concretamente
en Sumatra, en donde permaneció dos años, y en Java. Contagiado
de paludismo, abandonó las colonias y regresó a Holanda.
Su espíritu investigador hizo que se trasladase a Berlín
para estudiar Bacteriología con Robert Koch, descubridor del agente
causal de la tuberculosis y Premio Nobel de Medicina de 1905. |
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